Wednesday, July 29, 2009

Den gracias a Dios porque El es bueno, y para siempre es su misericordia

"Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;Tu vara y tu cayado me infundirán aliento". (Salmo 23:4)

Cuando creemos en Dios con todo nuestro corazón, creemos lo que dice su palabra. Romanos 8:38 dice que todas las cosas nos ayudan para bien a los que somos llamado de acuerdo a su propósito. La Biblia dice "TODAS LAS COSAS", no dice "algunas cosas", "unas poquitas cosas", estipula claramente que todas las cosas nos ayudan para bien. Qué difícil es creer cuando estamos en medio de tormentas que son muy fuertes, qué difícil es de creer cuando oramos por algo y recibimos justo lo que no queríamos, pero Dios es tan maravilloso que aún en esos momentos no acerca más a su presencia y es ahí cuando vemos más de su grandeza, y aunque no lo veamos o lo sintamos cerca, ahí en medio de cada día nublado El está.

Mi esposo y yo estamos pasando por una de esas grande tormentas; acabamos de casarnos el 28 de Marzo y hemos sido muy bendecidos aunque apenas el Lunes de la semana pasada me hayan diagnosticado cáncer de la tiroides. Cuando escuchamos a la doctora decirnos que necesitaban hacerme otro examen porque la primera ecografía que me habían hecho no se veía muy bien, me asusté mucho. La doctora quería que me hicieran una biopsia de la tiroides, pues tenía que extraer mediante una aguja, una muestra del tejido del pequeño nódulo que podía verse en los resultados de la ecografía. Todo eso sonaba bastante feito para mí, pensaba en que no había ningún motivo para alarmarse, pues nunca en mi familia había existido registro de ningún tipo de cáncer, no podía creerlo, pero la respuesta fue positiva; desafortunadamente tengo cáncer en la tiroides.

Cáncer equivale a muerte, sufrimiento, dolor, tristeza; es una de esas cosas que nadie nunca desea tener, jamás! Pero yo lo tengo en mi tiroides, y la única razón por la cual no es tan malo como pensábamos, es porque Dios está en control, El sabía que yo lo tenía y por eso las cosas sucedieron de ése modo. Lloré, oré, hice miles de preguntas, y finalmente le dí las gracias a Dios; nunca estuve sola...mi esposo lloró conmigo, oró por mí, la gente que me ama y que lo sabe ha estado orando por mí, y Dios me ha dado fuerzas, esperanza y consuelo; se veía tan mal como pueda imaginarse, pero Dios lo cambió a algo mejor.

La semana pasada fuimos a visitar la doctora nuevamente y yo pensé que no habría nada nuevo para oír, ni tampoco buenas noticias, pero yo estaba equivocada. Ella me dijo lo afortunada que yo era de que se hubiese descubierto ahora, me dijo varias veces que como su mamá solía decir, "nada pasa por casualidad, y todo tiene su razón"; ella me explicó el tipo de cáncer que tengo, se llama "papilar", el más común de todos, el que quisiéramos tener si se nos obligaran a escoger uno. Eso sonaba muy bien, yo sólo sonreí, la miré y le dije: "si, yo soy MUY bendecida"!!!

Aún estamos orando con mi esposito por un milagro, tal vez y Dios lo quité de mi cuerpo, tal vez necesite una cirugía, pero la verdad es que debemos dejar de decirle a Dios cuan grande son nuestros problemas y empezar a decirle a nuestros problemas cuan grande y maravilloso es nuestro Dios.
Durante todo ese tiempo de exámenes y espera de resultados, mi esposito siempre me decía que yo estaría bien, el Señor me dejó sentirlo cerca a nosotros como siempre ha estado, peleando la batalla por nosotros, y nos ha regalado una gran lección tanto a mi esposo como a mí, una gran lección que solamente podemos recibir de El, con su amor y su misericordia.

Gracias a todos los que han orado, gracias por recordarme de cuanto me aman y cuanto se preocupan por mí. Que Dios los bendiga de manera sobre abundante a todos, y cada uno de ustedes.

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. (Salmo 106:1)

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