Saturday, August 22, 2009

Que se haga su voluntad

“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39,42,44)

He podido darme cuenta que durante el último mes de mi vida, he aprendido muchas cosas acerca de Dios; he sentido que ha sido más que un mes, pero sólo han pasado 30 días. Su presencia ha sido evidente en mi caminar; El me ha sostenido de una manera increíble que me sorprende cada cosa maravillosa que El me ha mostrado a través de los momentos difíciles que hemos tenido que pasar con Craig.
El sábado pasado mientras me arreglaba para ir a visitarlo al hospital le dije al Señor: “Padre, es un nuevo día, que se haga tu voluntad en nuestras vidas…una vez más”. Suena como una simple oración, pero es de gran importancia para mí, especialmente porque muchas veces me olvido de cosas que le digo a Dios. El nunca se olvida de nada, nos conoce más de lo que creemos conocernos a nosotros mismos.
Fui a ver a Craig y el doctor entró en su cuarto para decirle que necesitaban hacer otro procedimiento que yo no quería que le hicieran; había sido suficiente verlo con tanto dolor durante cinco días y ya no quería más. Después de tantos exámenes que le habían hecho, todo se veía normal, no habían encontrado ninguna irregularidad, pero él seguía con mucho dolor en su abdomen, dolor que ni los médicos sabían de donde venia; luego de oír que no habían otras opciones, me acerqué a mi esposo y lo abracé; empecé a orar preguntándole a Dios si durante la última semana había orado de la manera incorrecta, y le dije que estaba cansada, que ya no tenía energía ni mucho menos fuerzas para ver a mi amado esposo en tanto sufrimiento, sin ser capaz de hacer algo para evitarlo. Justo en el momento en que terminé de decir eso escuché claramente: “Acuérdate de lo que me dijiste está mañana, me pediste que se hiciera mi voluntad” , y eso fue más que suficiente para recobrar mis fuerzas, mi debilidad desaparición y pude dar gracias a Dios porque sabía que El estaba en control.
Algunas veces me quejo de cosas que suceden y olvido con facilidad lo que he dicho, lo que le he pedido al Señor. No fue para nada fácil y cuando llevaron a Craig a la sala de cirugías, estaba tratando de alabar a Dios y le dije: “Señor, yo te pedí en la mañana que se hiciera tu voluntad, pero no pedí sufrimiento”. Luego, El me mostró cuanto se preocupa por nosotros, porque gracias a ese última cirugía que hicieron los doctores, su dolor se fue; Craig se ve muy diferente ahora, puedo verlo levantarse de la cama sin tanto dolor, camina con más facilidad, hace cosas que durante cinco días no podía hacer.

Finalmente los médicos pudieron encontrar lo que estaba mal y ahora Craig está de regreso en la casa conmigo…Alabado sea Dios…En tiempos de angustia y tormentas, o en tiempos de total calma y felicidad, cuando todo parece perdido, cuando aún nada puede verse, solo alaba a Dios.
La voluntad de Dios es siempre la mejor, porque El todo lo hace perfecto, aún cuando pensamos que no es. A veces me olvido de lo que le pido al Señor, pero le doy infinitas gracias porque El todo lo recuerda; soy muy bendecida de tener un Padre Santo que todo lo ve, que todo lo escucha, que sabe cada una de mis oraciones y les da respuesta en su tiempo perfecto.

Gracias Padre Celestial por tanto amor que tienes con nosotros.

No comments:

Post a Comment